sábado, 25 de marzo de 2017

PR-CU-79 Ascensión al San Felipe y nacimiento del río Júcar

Nos encontramos en el Albergue de San Blas, en el término municipal de Tragacete. Tomando este edificio de los años cincuenta como referencia, nos disponemos a abordar una ruta que, a lo largo de sus 25 km y 900 metros de desnivel, nos llevará a tres rincones espectaculares de la Serranía de Cuenca:
  • Nacimiento del río Júcar 
  • Nacimiento del río Cuervo
  • Cumbre del Cerro San Felipe.
En gran parte del recorrido tomaremos como referencia el sendero de pequeño recorrido PR-CU-79.
Iniciamos la jornada siguiendo la pista que se dirige al estrecho de San Blas, donde encontramos la fuente homónima, de aguas abundantes y de gran calidad. En este punto el sendero de pequeño recorrido se bifurca, nosotros seguiremos la pista de nuestra derecha.

Estrecho de San Blas
Estrecho de San Blas

Desde el primer momento las tímidas aguas del recién nacido río Júcar nos acompañan. La pista es prácticamente llana y muy ancha. Los grandes protagonistas son la fragancia que desprenden los densos pinares y el murmullo del agua.

Dejamos atrás el PR, que asciende a nuestra izquierda hacia el San Felipe, para dirigirnos al nacimiento del río Júcar. Sin apenas darnos cuenta llegamos al final de la pista. Una estrecha senda nos adentra en el Estrecho del Infierno, abierto con paciencia por las aguas del Júcar en la rica caliza.

Estrecho del Infierno
Estrecho del Infierno

Durante algunos cientos de metros nos abrimos paso por las rocas siguiendo el cauce del Júcar, aquí apenas un arroyo, que aparece y desaparece en función de las filtraciones y la abundancia de agua. La roca nos sumerge en las sombras y el sol genera un mosaico de contrastes.

Estrecho del Infierno
Estrecho del Infierno

El cauce del río Júcar lo alimentan de manera irregular diversos manantiales, el más constante a lo largo del año es el que desciende por la denominada Umbría de San Felipe, señalizado por un cartel. El resto de manantiales suelen ser escasos, lo que explica las paupérrimas aguas del río Júcar en sus inicios.

Seguimos avanzando por una estrecha senda que deja a nuestra derecha las aguas del río y gana altura entre los pinos. Llegamos hasta el lugar conocido como Ojuelos de Valdeminguete (a unos 1600 m) donde se sitúan varios de los manantiales que alimentan al Júcar. No vemos rastro de agua tras un invierno escaso en precipitaciones.

Ojuelos de Valdeminguete
Ojuelos de Valdeminguete

Desde los Ojuelos de Valdeminguete seguimos por senda poco marcada hasta alcanzar una pista ancha, el Carril de Rilaga, que durante 30 km recorre las laderas de las montañas. Seguimos la pista hacia nuestra izquierda durante unos largos kilómetros.

Carril de Rilaga
Carril de Rilaga

Bordeamos el Cerro San Felipe que nos vigila desde las alturas. Dejamos atrás la Casa forestal del Ojuelo y seguimos la pista donde nos cruzamos con dos ciclistas, únicos testigos de nuestro andar por el momento.

Las suaves subidas y bajadas nos conducen hasta la intersección con la Cañada Real de Alcudia-Tragacete, en el Collado del Escorial (1647 m). A nuestros pies se extiende un amplio valle tapizado de verde y con pequeños neveros que persisten en no dejar paso a la primavera recién iniciada.

Panorámica desde el Collado del Escorial
Panorámica desde el Collado del Escorial

Al abandonar el Carril de Rilaga y seguir la cañada, iniciamos un ascenso algo más pronunciado y decidido. Seguimos pistas menos marcadas. Rincones solitarios donde se escucha en toda su plenitud la sinfonía perfectamente orquestada de la naturaleza.

Las pistas se bifurcan y se reencuentran. Cruces confusos que nos obligan a consultar en varias ocasiones el mapa para intentar orientarnos. Nos adentramos en los límites de la zona alta del Monumento Natural del Nacimiento del río Cuervo. La naturaleza que nos rodea forma un todo perfecto y armonioso, los pinos negros y los arbustos de boj escoltan nuestro camino.

Zona alta del Monumento Natural del Nacimiento del rio Cuervo
Zona alta del Monumento Natural del Nacimiento del rio Cuervo

Nos reencontramos con las indicaciones blancas y amarillas del PR-CU-79. No hay pérdida posible, las seguimos hacia el mirador que se abre sobre el escarpado que se eleva sobre el nacimiento del río Cuervo.

Nos vemos obligados a descender unos cientos de metros, seguimos por el PR, para poder visitar el nacimiento. Seguimos una senda poco marcada de fuerte pendiente que nos lleva derechos al aparcamiento del área recreativa donde se inicia el breve paseo hasta el nacimiento del río Cuervo. Cinco minutos son suficientes para acabar con las horas de silencio de las que hemos disfrutado: coches, humo, gente (mucha gente), en uno de los rincones más conocidos de la Serranía de Cuenca, echan por tierra nuestra tranquilidad.

Entre el tumulto, iniciamos el recorrido. A pesar de todo, no cabe duda de que nos encontramos en uno de los rincones más bonitos de la Serranía de Cuenca. El cauce del río Cuervo nos lleva en primer lugar a las hermosas cascadas, donde las tranquilas aguas se despeñan formando un manto de cristal.

Cascadas del río Cuervo
Cascadas del río Cuervo

Cascadas del río Cuervo
Cascadas del río Cuervo

El recorrido turístico no finaliza aquí. Ascendemos por unas escaleras hasta la parte superior de las cascadas, donde las aguas límpidas del río forman hermosas piscinas naturales a lo largo de su curso. En unos pocos cientos de metros nos situamos a los pies del escarpe rocoso, de su interior brotan con fuerza las aguas del río Cuervo.

Es curiosa la diferencia entre este nacimiento y del río Júcar. Ambos ríos se nutren de las mismas montañas y, sin embargo, nacen con tan marcada desigualdad de fuerzas que parecen separados por cientos de kilómetros. 

Río Cuervo
Río Cuervo

En su nacimiento, al otro lado de las pasarelas de madera, tomamos una senda estrecha apenas pisada. Tenemos dudas de si se trata de una senda o simplemente una vereda hecha por el paso de animales. Unos hitos nos sacan de nuestras dudas, otros han pasado por aquí antes que nosotros.

Avanzamos despacio. La pendiente es muy fuerte y la senda se pierde en algunos puntos. Pasamos con cuidado por los tramos más expuestos.

Nos encontramos con un resalte rocoso, tenemos que trepar. La piedra está húmeda, nos aseguramos de la firmeza de los apoyos antes de dar el siguiente paso. Cuando pensamos que hemos superado lo más complicado nos encontramos con un segundo resalte rocoso, un poco más largo que el anterior. No es complicado, hay numerosos cazos para las manos. La trepada es casi una escalera, pero hay que tener cierta soltura.

Segunda trepada
Segunda trepada

Seguimos avanzando por el cauce de un río ahora seco. Los restos de troncos y maleza nos indica que no siempre es tan inofensivo. Nos encontramos con un tercer escalón de roca. De nuevo tenemos que trepar, en esta ocasión resulta mucho más fácil.

Última trepada
Última trepada

Tras esta última trepada, salimos a una zona más llana. Las vistas desde aquí son espectaculares. A nuestros pies, doscientos metros más abajo, hemos dejado el nacimiento del río Cuervo. Volvemos a encontrarnos solos. Solo escuchamos el gorgoteo de algunos pájaros escondidos tras la vegetación.

Seguimos el cauce aguas arriba. En algunos puntos corre un hilo de agua vacilante que desaparece a los pocos metros. El avance es lento. No hay senda evidente, aunque vemos algunos hitos, y hay que abrirse camino entre las ramas y la vegetación.

Cauce seco
Cauce seco

En apenas quinientos metros alcanzamos la zona más elevada. Dejamos atrás algunos pequeños neveros y nos reincorporamos al PR. Durante unos doscientos metros coincidiremos con el recorrido que ya hemos realizado.

Tomamos la dirección hacia el Cerro San Felipe. La senda se adentra en tierras más llanas, jalonadas por pinos y extensas praderas que contrastan con la intensidad del cielo. Avanzamos rápido, la pendiente es suave y la brisa nos proporciona una agradable sensación de tibieza.

Praderas. Camino al Cerro San Felipe
Praderas. Camino al Cerro San Felipe

La pista sigue decidida la ladera de las cumbres que forman la cuerda sobre nuestras cabezas, cuyo punto más elevado es el Cerro San Felipe. Seguimos en todo momento el sendero, bien marcado y sin pérdida posible.

Nos situamos a los pies de nuestro objetivo, la pista finaliza aquí y una senda se encarama a la ladera. La pendiente se agudiza y ganamos altura con rapidez. Pequeños restos del invierno nos salen al paso en los últimos metros antes de alcanzar la cumbre.

Últimos metros antes de la cumbre
Últimos metros antes de la cumbre

Alcanzamos la cuerda pétrea. Desde aquí podemos ver el vértice geodésico de la cumbre. Sin esfuerzo alcanzamos nuestro último objetivo de la jornada: el Cerro San Felipe (1838 m). Este lugar se constituye como la divisoria de aguas entre la vertiente atlántica, donde desemboca el río Tajo (del cual es afluente el río Cuervo) y la mediterránea, donde desemboca el río Júcar.

Cuerda del San Felipe
Cuerda del San Felipe

Cima del Cerro San Felipe (1838 m)
Cima del Cerro San Felipe (1838 m)

Disfrutamos de las inmensas panorámicas. Pocas vistas de la Serranía de Cuenca pueden compararse con lo que ahora tenemos la suerte de contemplar. Dejamos pasar unos minutos de plena felicidad, pero el sol en su camino al ocaso nos indica que es hora de reemprender la marcha.

Iniciamos el descenso. Seguimos la cuerda al compás de las marcas de PR. En un principio la senda sigue la divisoria de aguas de forma suave hasta alcanzar el collado situado a unos 1700 m. 

Inicio del descenso desde Cerro San Felipe
Inicio del descenso desde Cerro San Felipe

En este primer collado el sendero se bifurca, hacia el río Júcar o hacia Hontanar. Como la primera parte del recorrido la hemos realizado por el río Júcar, decidimos seguir las indicaciones hacia Hontanar por la ladera de nuestra derecha.

La pendiente se vuelve más pronunciada. No tiene dificultad, pero hay que tener cuidado con los resbalones.

Llegamos a un segundo collado (1587 m) donde nos juntamos con una pista que asciende desde la vertiente contraria. Desde aquí tenemos unas buenas vistas del Cerro San Felipe que se recorta en el horizonte tormentoso.

Cerro San Felipe
Cerro San Felipe

Desde el collado seguimos descendiendo, ahora de forma más progresiva y cómoda. Nos juntamos con una segunda pista, más ancha y más apisonada. Andamos varios kilómetros por este trazado algo monótono hasta alcanzar la fuente de Hontanar, donde hacemos una parada para coger algo de agua.

Tras la breve parada continuamos por la pista hasta alcanzar el estrecho de San Blas. Solo unas decenas de metros nos separan del Albergue de San Blas, donde dimos inicio a esta ruta hace ya algunas horas. 

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RECORRIDO:

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INFORMACIÓN PRÁCTICA:
  • LÓPEZ VÁZQUEZ, LUIS; ACERO, MIGUEL ÁNGEL. Las mejores excursiones por la Serranía de Cuenca. El senderista.

sábado, 18 de marzo de 2017

Pueblos abandonados de Tierra de Sepúlveda en BTT

Hemos creado una nueva página web para incluir, de manera específica, los viajes en bicicleta y, como no podía ser de otra manera, la hemos llamado Viajar en bici.

En esta página hemos incluido todos los recorridos que ya habíamos descrito en este blog, con algún dato adicional, revisada la redacción y una estructuración mejorada, al menos eso esperamos, para facilitar la búsqueda de rutas y permitir una mejor planificación. Aquí podéis encontrar la descripción completa de la ruta Pueblos abandonados de Tierra de Sepúlveda.
La idea de crear esta nueva web es ir dotándola de contenido adicional, además de las rutas, como consejos para viajar, material, etc., aunque gran parte de este contenido está en elaboración y se irá incluyendo con el tiempo.

Por el momento incluiremos en esta página una pequeña entrada para redirigir a Viajar en bici.

Esperamos que os guste.

viernes, 10 de marzo de 2017

SL PNAT 06 Senda de la rambla del avellano (Arbeteta. Guadalajara)

Un cielo plomizo nos recibe a nuestra llegada a la plaza del pequeño pueblo de Arbeteta. Este pueblo se localiza en las estribaciones del Parque Natural del Alto Tajo y comparte con éste los profundos barrancos. Nos encontramos en un rincón de la Sierra de Umbría Negra.

Nuestros primeros pasos nos llevan hasta la Fuente de los Caños, donde se sitúa el inicio de la ruta, marcada por un cartel informativo. Miramos a nuestros alrededor y solo vemos ondulados campos de cultivo. Nada hace sospechar lo que se esconde tras los pliegues sinuosos.

Recorremos algunos cientos de metros por una pista ancha que la humedad imperante ha dejado embarrada. Estos primeros metros son en ligera subida. El camino está indicado con postes y es uno de estos indicadores el que nos marca el desvía hacia nuestra izquierda. Un mirador nos permite apreciar un profundo barranco que permanece casi oculto a las miradas indiscretas.

Desvío hacia Barranco de los Escaramujos
Desvío hacia Barranco de los Escaramujos

Una estrecha senda nos marca el camino a seguir para adentrarnos en el Barranco de los Escaramujos. La humedad reinante hace que los colores sean luminosos, el olor a tierra húmeda nos envuelve.

Barranco de los Escaramujos
Barranco de los Escaramujos

La vereda se abre camino entre pinos, majuelos y sabinas, delimitada por muretes semiderruidos que denuncian la mano del hombre. El camino es sinuoso. Pequeñas subidas y bajadas nos permiten entraren calor. Llegamos hasta un abrevadero donde dudamos, por un momento, de la dirección a tomar, hasta que vemos una señal blanca y verde en un pino.

La soledad es absoluta. A nuestro alrededor tan solo escuchamos el trinar de los pájaros que huyen ante nuestra presencia. Disfrutamos de esta paz.

Barranco de los Escaramujos. Senda
Barranco de los Escaramujos. Senda

Avanzamos, ahora en decidida subida, a nuestros pies la hojarasca del otoño amortigua nuestros pasos. La guayaba busca la generosa humedad a la sobra de la cual crece y tapiza los suelos pedregosos. Vemos algunos plásticos de colores llamativos colgados de algunas ramas, indican los puestos de caza. Por suerte, hoy permanecen solitarios y sin dueño.

A medida que ganamos altura la espesa niebla nos envuelve, amortiguando los sonidos de la naturaleza y de nuestro avance. Los pinos aparecen como orgullosas siluetas.

Subida por el Barranco de los Escaramujos
Subida por el Barranco de los Escaramujos

La subida finaliza al enlazar con una pista. Supuestamente nos encontramos en un mirador, desde el cual podríamos contemplar las aves rapaces que han buscado cobijo en las paredes del barranco, pero la niebla nos impide ver.

Conexión con pista. Punto de vista panorámica
Conexión con pista. Punto de vista panorámica

Seguimos la pista, a nuestra izquierda, durante un par de kilómetros. Ahora descendemos por fuertes pendientes. A lo lejos escuchamos los sonidos de los ciervos, como toses guturales, probablemente dando aviso de nuestra indiscreta visita.

Nuestro descenso nos lleva hasta conectar con el Barranco de la Fuente Nueva, el cual seguimos hacia nuestra izquierda. Nos adentramos en el barranco por una pista menos marcada.

Barranco de la Fuente Nueva. Inicio
Barranco de la Fuente Nueva. Inicio

A medida que avanzamos la grandes moles rocosas ganan presencia. Se intuyen tras la niebla y de forma sibilina nos cercan. A nuestra izquierda antiguos muros delimitan numerosas terrazas apenas insinuadas bajo el bosque de pinos.

La roca grisácea adopta formas redondeadas, voluptuosas. Grandes oquedades se abren en ellas, muchas presentan muros que indican un uso hace tiempo olvidado.

Barranco de la Fuente Nueva
Barranco de la Fuente Nueva

Barranco de la Fuente Nueva
Barranco de la Fuente Nueva

Las moles de caliza apenas dejan espacio para la pista. La erosión del agua y los elementos has dado lugar a formas caprichosas. Algunas desafían las leyes del equilibrio y parecen uno producto de la mano del hombre. Cuando llevamos recorrido la mitad del Barranco de la Fuente Nueva, nos encontramos con un inmenso arco abierto en la roca.

Barranco de la Fuente Nueva. Arco de piedra
Barranco de la Fuente Nueva. Arco de piedra

Tras deleitarnos durante un buen rato con las formas de la roca proseguimos por la pista que sigue descendiendo por el barranco.

Nuestro bajada finaliza en el rincón conocido como Los Ojos, una amplia zona en la que se dan la  mano el Barranco de la Fuente Nueva y la Rambla del Avellano. Altas paredes rodean esta zona con las reconocibles manchas blancas que marcan los nidos de las aves rapaces. En el cielo elegantes vuelos nos entretienen durante algunos minutos.

Los Ojos
Los Ojos

Iniciamos el recorrido de la Rambla del Avellano. En un principio seguimos na senda poco marcada, nos guiamos gracias a los postes y las omnipresentes marcas verdiblancas.

Rambla del Avellano. Inicio
Rambla del Avellano. Inicio

El sendero se va encajonando, las paredes se acercan a nosotros, hasta que la senda no es más que un fino hilo que quita terreno a la naturaleza, un sinuoso camino que avanza por la ladera rocosa acompañando a la montaña en sus formas.

Rambla del Avellano
Rambla del Avellano

Rambla del Avellano
Rambla del Avellano

Tras un kilómetro y medio de sinuosa senda, volvemos a enlazar con una pista. Donde La Rambla del Avellano se encuentra con el Barranco de los Conejeros, las paredes toman distancia y nuestra vista alcanza un horizonte más amplio.

Dejamos la pista y nos desviamos de la Rambla del Avellano (si la siguiésemos enlazaríamos con la carretera GU-929 en pocos metros). Tomamos una senda en ascenso hacia el pueblo de Arbeteta. Ganamos algunas decenas de metros y dejamos a nuestros pies los profundos barrancos que hemos explorado.

Senda de ascenso hacia Arbeteta
Senda de ascenso hacia Arbeteta

Al alcanzar el punto más alto podemos ver la punta de la veleta situada en la iglesia del pueblo. Estamos más próximos de lo que pensábamos, solo unos pocos cientos de metros nos separan del núcleo urbano.

Pero aún nos queda una pequeña visita para poner una bonita guinda a esta ruta. Poco antes de enlazar con la pista por la que salimos de Arbeteta, nos desviamos a nuestra derecha para ascender hasta el Castillo de Arbeteta.

Se trata de una impresionante fortificación de planta cuadrangular que se eleva majestuosa sobre un espolón rocoso, lo que le otorga una situación privilegiada sobre el Barranco del Arroyo de la Rambla.

Castillo de Arbeteta
Castillo de Arbeteta

Los orígenes de esta construcción se remontan al siglo XII al periodo de la reconquista de estos territorio por el rey Alfonso VIII, aunque los restos que podemos contemplar hoy día en su gran mayoría pertenecen al siglo XV.

Consta de un patio central con un aljibe en su centro tallado en la roca. El paso que da acceso al castillo fue cortado por un foso, de forma que el castillo quedaba comunicado únicamente por un puente levadizo.

Castillo de Arbeteta. Aljibe y patio central
Castillo de Arbeteta. Aljibe y patio central

Castillo de Arbeteta. Patio central
Castillo de Arbeteta. Patio central

Castillo de Arbeteta. Entrada
Castillo de Arbeteta. Entrada

Desde el castillo el Arroyo de los Navazos que vierte sus aguas, justo a los pies de la fortaleza, en el Arroyo de la Rambla. En nuestro descenso gozamos de unas imágenes impresionantes del castillo colgado sobre el barranco en un elegante equilibrio.

Castillo de Arbeteta
Castillo de Arbeteta

Finalmente nos juntamos con la pista por la que iniciamos el recorrido.

En el cartel situado en el castillo leímos la leyenda de Mambrú, la cual relata los amores desgraciados del hijo del sacristán de Arbeteta y la hija de un hombre rico de Escamilla en torno al año 1740. El padre de la muchacha se opuso a esta relación y el enamorado decidió partir para la guerra donde consiguió gloria y honores. A pesar de ello el padre de la muchacha siguió sin dar su consentimiento. Ambos enamorados hondeaban sendas banderas desde lo alto de las torres de las iglesias de los respectivos pueblos. El muchacho volvió a partir a la guerra donde murió y, poco después, murió su amada de pena. Dicen que esta es la razón de que la veleta situada en la Iglesia de Arbeteta (la Iglesia de San Nicolás) tenga forma de soldado (el mambrú de Arbeteta), mientras que en la de Escamilla se colocó una veleta con forma de doncella.

Y con esta leyenda damos por concluidas nuestras andaduras por esta naturaleza pura del entorno de Arbeteta.

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RECORRIDO:
 
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