viernes, 14 de julio de 2017

Ascensión a la Pica de Canigó (Francia)

Datos de la ruta:

  • Desnivel: 2210 m
  • Distancia: 40 km.
  • Dificultad: moderada. Fuerte desnivel el primer día. Fácil trepada final para acceder a la cumbre del Canigó que puede impresionar.

Descripción

Día 1. Coll de Jou-La Castella (20 km-1700 m)

En un principio pensábamos iniciar la ascensión desde el Refugio de Merialles (1720 m), pero las malas condiciones de la pista y la conciencia se impusieron y decidimos iniciarla en el Col de Jou (1125 m), lo que supusieron 600 metros adicionales de desnivel y 4 km de dura marcha.

GR-10. Inicio de ruta
GR-10. Inicio de ruta

lunes, 19 de junio de 2017

Ascensión a Peña Ubiña (Torrebarrio. León)

Datos de la ruta:

  • Desnivel: 1200 metros.
  • Distancia: 12,5 km.
  • Dificultad: moderada. Fácil trepada para acceder a la arista, donde la dificultad disminuye de manera significativa. En invierno la dificultad se multiplica (Peña Ubiña, junto al Curavacas y Espigüete es una de las montañas con mayor siniestralidad invernal)

Descripción

Huimos del calor del centro del país poniendo rumbo a Babia. Ese territorio en el que, según cuentan, los reyes leoneses buscaban refugio cuando estaban demasiado hartos de la corte.

Hacía algunos años habíamos ascendido esta magnífica montaña desde Tuiza de Arriba, en la vertiente asturiana. En esta ocasión, decidimos realizar la ascensión desde la vertiente leonesa, desde el pueblo de Torrebarrio (menos concurrido). Pequeña Ubiña y la cuerda formada hasta los Picos del Fontán constituyen la frontera ente Asturias y León.

Iniciamos la ascensión temprano para intentar evitar el calor de las horas centrales. Salimos de Torrebarrio tras pasar un pequeño puente de cemento camino del cementerio. nada más atravesar las aguas del arroyo el Abesero, nos desviamos por una pista siguiendo las marcas blancas y amarillas de sendero de pequeño recorrido.

Los primeros kilómetros transcurren por una pista ancha de fuerte pendiente. Ganamos metros de forma rápida. Se amplia la visión del valle, de Torrebarrio y de Barrio de la Cubilla, que quedan a nuestros pies.

Ascenso por pista. Torrebarrio
Ascenso por pista

La pista nos permite bordear de forma cómoda la Peña del Águila (1367 m) y llegar a los llanos de Llanaday (1510 m). Nos encontramos a los pies de Peña Ubiña, que nos observa novecientos metros por encima.

No podemos evitar una pequeña parada para disfrutar de la imagen excepcional que nos ofrece la cresta que une a Peña Ubiña con los Picos del Fontán, en continua rivalidad por ver cual de los dos ostenta el honor de ser la mayor altura de la cordillera. Las últimas mediciones realizadas por el IGN han disminuido algunos metros a Peña Ubiña, que ha quedado con una altitud de 2411 m, lo que ha  proclamado al Fontán Sur, con sus 2414m, como la cumbre más elevada.

Llano de Llanaday. Peña Ubiña
Llano de Llanaday. Peña Ubiña

Al llegar a los llanos tomamos una estrecha senda, siguiendo las señales de un poste de madera estratégicamente colocado. La pendiente se acentúa. Los brezos tapizan las laderas y los piornos en flor le dan un colorido amarillento y chillón. El madrugón nos permite gozar de unas cuantas horas de frescor, mientras la mole de Peña Ubiña retiene al sol tras sus paredes calizas.

A medida que ganamos altura la perspectiva sobre la región de Babia se amplía y se ilumina, mientras las sombras retroceden.

Babia
Babia

A medida que avanzamos nuestro andar se vuelve más lento y pesado. Siempre seguimos las señales blancas y amarillas. En principio, no parece tener pérdida. Poco después de atravesar el paraje de labesedo, donde un grupo de vacas nos miran con curiosidad, tomamos mal el desvío.

Seguimos un estrecho sendero bien marcado. Vemos que no ganamos altura, lo que nos hace intuir que nos hemos equivocado de camino. Nuestras sospechas se en confirmadas cuando vemos a un par de personas avanzando por encima nuestro. Nos vemos obligados a atravesar una ladera llena de brezos, para retomar el sendero marcado.

El sol vence a las sombras poco antes de llegar al Collado del Ronzón, iluminando la preciosa estampa de Peña Ubiña Pequeña (2193 m).


En el Collado del Ronzón (1937 m) hacemos un leve giro para llegar a la zona de La Carba. Aquí hacemos un breve descanso para prepararnos para la ascensión. A partir de aquí empieza lo bueno, por delante casi 500 m de pendiente.

Nos encontramos con un grupo de tras hombres que afirman sumar entre todos ellos 200 años, les miro perpleja y les veo iniciar las ascensión con unas energías que más de un joven quisiera para sí.

Collado del Rozón (1937 m)
Collado del Rozón (1937 m)

Sendero desde La Carba
Sendero desde La Carba

Seguimos la senda que serpentea por la ladera, las señales nos guían en todo momento con poca posibilidad de pérdida. Los primeros compases son relajados, pero en pocos metros el sendero adopta una fuerte pendiente que nos obligará a apretar los músculos.

A nuestra espalada se alza el perfil de Peña Ubiña Pequeña (2193 m) menos transitada.

Peña Ubiña Pequeña (2193 m)
Peña Ubiña Pequeña (2193 m)

La tierra cede terreno a la piedra, pequeñas flores amarillas bordean el terreno pisado por muchos senderistas antes que nosotros. El sendero se empina, el uso de los bastones nos ayuda a superar algunos escalones.

A los pocos metros la roca gana la partida. El sendero desaparece entre las rocas. Iniciamos una trepada que nos obliga a utilizar las manos en más de un punto. No es difícil, pero se hace dura por la verticalidad y el calor que se empieza a notar.

Inicio de la trepada
Inicio de la trepada

Avanzamos despacio por pequeñas canales, con los cinco sentidos puestos en no tirar piedras que puedan alcanzar a las personas que progresan detrás nuestra.

Trepada por la canal
Trepada por la canal

La trepada es disfrutona, sin apenas dificultad, pero vertical. Las perspectiva hacia la vertiente asturiana es magnífica. A cambio, nos permite ganar altura con rapidez hasta alcanzar la arista.

El esfuerzo nos obliga a una pequeña parada que aprovechamos para mirar a nuestro alrededor y disfrutar de este momento. En la arista la dificultad disminuye de forma considerable. Un camino, sin apenas desnivel, la recorre.

Arista hacia Peña Ubiña
Arista hacia Peña Ubiña

Arista hacia Peña Ubiña
Arista hacia Peña Ubiña

Ligeras bajadas nos permiten evitar los puntos más expuestos y progresar de forma cómoda. La perspectiva quita el habla. Todo es roca a nuestro alrededor. Los tonos grises le confieren una belleza salvaje al entorno. Solo unas pequeñas pinceladas verdes y amarillas han encontrado acomodo en este agreste lugar.

A medida que avanzamos los últimos metros hasta la cumbre, se asoman en nuestro horizonte aquellos que acompañan a la Peña Ubiña en esta frontera: los Picos del Fontán y el Pico Colines, y otras muchas cumbres intermedias.

Picos del Fontán
Picos del Fontán

Tras tres horas y media, alcanzamos la cumbre de Peña Ubiña (2411 m) donde nos esperan cuatro personas que han madrugado más que nosotros. A nuestro alrededor se perfilen cientos, miles de cumbres. Incluso podemos distinguir Peña Orniz (2194 m) y el Mortihuero (2187 m).

cumbre de Peña Ubiña (2411 m)
Cumbre de Peña Ubiña (2411 m)

Disfrutamos un buen rato de las vistas y del aire que arrastra el olor a montaña y el sonido de los cencerros procedente de los profundos valles. Desde aquí arriba el mundo es de una belleza que quita la respiración.

Nos hacemos los remolones en un intento de alargar el momento, pero el día avanza y el calor amenaza con hacer dolorosa la bajada. Vencemos la pereza en iniciamos el descenso por el mismo camino que hemos seguido en el ascenso.

Camino de descenso
Camino de descenso

No hay pérdida posible, solo hay que seguir las señales y los numerosos hitos. Incluso conseguimos localizar el punto exacto de nuestro extravío en la subida.

Ya solo nos resta echar la vista atrás para intentar retener la imagen impresionante de las rocas calizas del Macizo de Peña Ubiña.

Macizo de Peña Ubiña
Macizo de Peña Ubiña

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RECORRIDO:

Hay numerosos tracks en wikiloc, por lo que no hemos subido nuestro recorrido.

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INFORMACIÓN PRÁCTICA:
  • En Torrebarrio existe un albergue para poder celebrar la ascensión y pernoctar en caso necesario. Es el Albergue El Rebezo.
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BIBLIOGRAFÍA:

  •  Mapa Cordillera Cantábrica. Macizo de Peña Ubiña. Escala 1:25.000. Adrados ediciones.

lunes, 22 de mayo de 2017

Prepirineo aragonés en BTT

Hemos creado una nueva página web para incluir, de manera específica, los viajes en bicicleta y, como no podía ser de otra manera, la hemos llamado Viajar en bici.

En esta página hemos incluido todos los recorridos que ya habíamos descrito en este blog, con algún dato adicional, revisada la redacción y una estructuración mejorada, al menos eso esperamos, para facilitar la búsqueda de rutas y permitir una mejor planificación. Aquí podéis encontrar la descripción completa de la ruta del por el Prepirineo aragonés .

La idea de crear esta nueva web es ir dotándola de contenido adicional, además de las rutas, como consejos para viajar, material, etc., aunque gran parte de este contenido está en elaboración y se irá incluyendo con el tiempo.

Por el momento incluiremos en esta página una pequeña entrada para redirigir a Viajar en bici.

Esperamos que os guste.

miércoles, 10 de mayo de 2017

El valle de los milagros (Santa María del Espino. Guadalajara)

Iniciamos nuestra ruta en la población de Santa María del Espino, población próxima a Iniéstola y Anguita, con un día que prometía ser caluroso.

Los primeros kilómetros los recorremos siguiendo una amplia pista que sale al suroeste del pueblo. A los pocos metros nos adentramos en la sombra y los aromas de los pinares y vemos las primeras construcciones en proceso de ruina.

La pista tiene algunos tramos de pendiente acusada. En pocos metros alcanzamos un pequeños collado a 1272 metros donde se entrecruzan diferentes senderos y pistas. A nuestra derecha se sitúa el Callugar (1307 m). Seguimos la pista de nuestra izquierda, el Carril de los milagros. Seguimos rodeados de un tupido bosque de pinos.

Al alcanzar la parte más elevada se produce un cambio radical de paisaje. Los pinos desaparecen de forma brusca. Las ondulaciones aparecen cubiertas de arbustos, principalmente jaras de aroma pegajoso.

Carril de los Milagros. Zona de jaras
Carril de los Milagros. Zona de jaras

La aparente escasez de arboleda tiene su origen en el pavoroso incendio que asoló esta zona de Guadalajara en el año 2005 y en la que murieron once efectivos de los cuerpos antiincendios precisamente en el Valle de los Milagros. Esta catástrofe medioambiental se inició cerca de la Cueva de los Casares (Riba de Saelices), hacia donde nos dirigimos, y esta zona se vio muy afectada.

Como reliquias de este trágico acontecimiento, nuestro camino está jalonado de troncos cortados que aún conservan el color negruzco impreso por las llamas. Algunas siluetas fantasmales persisten en recordarnos que la prudencia en uno de los elementos básicos en la mochila de cualquier buen senderista.

Restos de incendio
Restos de incendio

A pesar de ello, miramos a nuestro alrededor y el verdor que nos rodea es una llamada vigorosa que demuestra la fortaleza de la naturaleza que el ser humano se empeña en destruir.

La pista tiene varios kilómetros y aquí, a falta de sombras, el sol nos alcanza de lleno. En el Portillo de Valdelaosa (1228 m) tomamos la pista que se desvía a nuestra derecha. Iniciamos un lento descenso. la tierra se torna rojiza y aparecen las primeras moles conglomerado.

En lo más profundo del valle nos recibe la frescura de un sombreado bosque de ribera y los omnipresentes pinos. Las aguas del río Linares se convertirá durante los próximos kilómetros en nuestro guía y compañero.

Nos acercamos hasta el área recreativa de la Cueva de los Casares. Aprovechamos las instalaciones para hacer una parada y hacer los bocadillos de rigor. La soledad es absoluta, solo nos vigila la alta atalaya.

Cueva de los Casares
Cueva de los Casares

La Cueva de los Casares es una cueva caliza y en su interior se esconde una de las muestras más excepcionales de arte paleolítico de la provincia de Guadalajara. Las primeras ocupaciones de esta cavidad se remontan al Paleolítico Medio por grupos neanderthales (hace unos 60.000 años). Las representaciones que decoran sus paredes son grabados de fauna (caballos, ciervos, etc.) y alguna figura humana. Estas representaciones fueron realizadas en el Paleolítico Superior. También se han localizado fragmentos cerámicos que atestiguan su ocupación en épocas más recientes. Si duda, uno de los grandes tesoros arqueológicos de Guadalajara.

Dejamos atrás esta cavidad y nos adentramos en el Valle de los Milagros siguiendo el recorrido de la Georuta 2 (marcada por el Geoparque Molina-Alto Tajo). Los primeros metros transcurren rodeados por altas paredes en las que se distinguen los nidos de las aves rapaces. Las laderas aparecen jalonadas de grandes desprendimientos.

Zona de desprendimientos
Zona de desprendimientos

Una amplia pista recorre el valle siguiendo el curso del río Linares. En numerosos puntos hay que vadear el cauce por piedras situadas de manera estratégica, por lo que no será necesario mojarse los pies.

Valle de los Milagros
Valle de los Milagros

Un nuevo cartel, indicativos de los puntos más interesantes de la georuta, nos muestra el proceso de la erosión diferencial en las rocas. A partir de este punto el conglomerado adquiere relevancia, las paredes se vuelven más impresionantes a cada paso que damos. Too teñido de un característico color rojizo.

Conglomerados. Valle de los Milagros
Conglomerados. Valle de los Milagros

Sin dejar la pista llegamos a las esbeltas y altivas siluetas de las moles conocidas como Los Milagros y que dan nombre al valle. Dos baluartes que se han convertido en un símbolo. En sus alturas vertiginosas encuentran cobijo numerosas aves que ahora sobrevuelan sobre nosotros creando fantásticas sombras.

Los Milagros
Los Milagros

Tras pasar estos colosos, el paisaje pétreo cambia de forma sutil. Los colores rojizos dan paso a los colores grisáceos. Entramos en una zona de pizarras. En este punto dejamos la pista para adentrarnos por una senda que cae en picado a las aguas del famélico arroyo.

El río se convierte en arroyo, las amplia pista en estrecho sendero, el amplio valle en angosto barranco. Seguimos ahora las aguas del Arroyo de la Hoz que, en algunos puntos, tenemos que sortear para seguir las indicaciones de la ruta.

Arroyo de la Hoz
Arroyo de la Hoz

El sendero recorre sinuoso el estrecho barranco. Cuando parece que no va a encontrar salida un quiebro nos abre el paso entre las altas paredes. En algunos tramos podemos ver un camino construido, antiguas sendas caídas en desuso que nos facilitan el paso en los puntos más problemáticos.

Arroyo de la Hoz
Arroyo de la Hoz

Nos perdemos en las vistas limitadas, en la vegetación que crece al frescor del exiguo arroyo, el sonido de los pájaros y algún corzo despistado. Disfrutamos de este tramo agreste y solitario en el que nuestras voces son lo único que rompe la armonía de este idílico rincón.

El barranco se abre para dar paso al Barranco de la Hoz. Aquí una amplia pista rompe el encanto de los auténtico. Iniciamos una ligera subida hacia la Cueva de la Hoz (en la que también se han localizado restos arqueológicos, pero no es visitable).

Barranco de la Hoz
Barranco de la Hoz

El Barranco de la Hoz tiene una sorprendente tonalidad verdosa. En pocos metros salimos a zonas amplias de cultivo donde no hay rastro de árboles ni agua. El calor nos golpea con crudeza en los últimos dos kilómetros que nos llevan, de nuevo, hasta Santa María del Espino.

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RECORRIDO:

Hay tracks disponibles en https://es.wikiloc.com/

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INFORMACIÓN PRÁCTICA:
  • La Cueva de los Casares se puede visitar, para encontrar información al respecto, han creado una web: http://www.cuevadeloscasares.es/#!/-bienvenido/ 
  • Además de la Georuta que hemos realizado en esta ocasión (Georuta 2) existen otras georutas en el Parque Natural del Ato Tajo que permiten conocer (y aprender) aspectos acerca de la interesante geología de la región. Para más información se puede acceder a la web: http://www.geoparquemolina.es/web/guest




sábado, 8 de abril de 2017

GR 80 Ruta de las ciudades amuralladas en BTT

Hemos creado una nueva página web para incluir, de manera específica, los viajes en bicicleta y, como no podía ser de otra manera, la hemos llamado Viajar en bici.

En esta página hemos incluido todos los recorridos que ya habíamos descrito en este blog, con algún dato adicional, revisada la redacción y una estructuración mejorada, al menos eso esperamos, para facilitar la búsqueda de rutas y permitir una mejor planificación. Aquí podéis encontrar la descripción completa de la ruta del GR 80 Ruta de las ciudades amuralladas.
La idea de crear esta nueva web es ir dotándola de contenido adicional, además de las rutas, como consejos para viajar, material, etc., aunque gran parte de este contenido está en elaboración y se irá incluyendo con el tiempo.

Por el momento incluiremos en esta página una pequeña entrada para redirigir a Viajar en bici.

Esperamos que os guste.

sábado, 25 de marzo de 2017

PR-CU-79 Ascensión al San Felipe y nacimiento del río Júcar

Nos encontramos en el Albergue de San Blas, en el término municipal de Tragacete. Tomando este edificio de los años cincuenta como referencia, nos disponemos a abordar una ruta que, a lo largo de sus 25 km y 900 metros de desnivel, nos llevará a tres rincones espectaculares de la Serranía de Cuenca:
  • Nacimiento del río Júcar 
  • Nacimiento del río Cuervo
  • Cumbre del Cerro San Felipe.
En gran parte del recorrido tomaremos como referencia el sendero de pequeño recorrido PR-CU-79.
Iniciamos la jornada siguiendo la pista que se dirige al estrecho de San Blas, donde encontramos la fuente homónima, de aguas abundantes y de gran calidad. En este punto el sendero de pequeño recorrido se bifurca, nosotros seguiremos la pista de nuestra derecha.

Estrecho de San Blas
Estrecho de San Blas

Desde el primer momento las tímidas aguas del recién nacido río Júcar nos acompañan. La pista es prácticamente llana y muy ancha. Los grandes protagonistas son la fragancia que desprenden los densos pinares y el murmullo del agua.

Dejamos atrás el PR, que asciende a nuestra izquierda hacia el San Felipe, para dirigirnos al nacimiento del río Júcar. Sin apenas darnos cuenta llegamos al final de la pista. Una estrecha senda nos adentra en el Estrecho del Infierno, abierto con paciencia por las aguas del Júcar en la rica caliza.

Estrecho del Infierno
Estrecho del Infierno

Durante algunos cientos de metros nos abrimos paso por las rocas siguiendo el cauce del Júcar, aquí apenas un arroyo, que aparece y desaparece en función de las filtraciones y la abundancia de agua. La roca nos sumerge en las sombras y el sol genera un mosaico de contrastes.

Estrecho del Infierno
Estrecho del Infierno

El cauce del río Júcar lo alimentan de manera irregular diversos manantiales, el más constante a lo largo del año es el que desciende por la denominada Umbría de San Felipe, señalizado por un cartel. El resto de manantiales suelen ser escasos, lo que explica las paupérrimas aguas del río Júcar en sus inicios.

Seguimos avanzando por una estrecha senda que deja a nuestra derecha las aguas del río y gana altura entre los pinos. Llegamos hasta el lugar conocido como Ojuelos de Valdeminguete (a unos 1600 m) donde se sitúan varios de los manantiales que alimentan al Júcar. No vemos rastro de agua tras un invierno escaso en precipitaciones.

Ojuelos de Valdeminguete
Ojuelos de Valdeminguete

Desde los Ojuelos de Valdeminguete seguimos por senda poco marcada hasta alcanzar una pista ancha, el Carril de Rilaga, que durante 30 km recorre las laderas de las montañas. Seguimos la pista hacia nuestra izquierda durante unos largos kilómetros.

Carril de Rilaga
Carril de Rilaga

Bordeamos el Cerro San Felipe que nos vigila desde las alturas. Dejamos atrás la Casa forestal del Ojuelo y seguimos la pista donde nos cruzamos con dos ciclistas, únicos testigos de nuestro andar por el momento.

Las suaves subidas y bajadas nos conducen hasta la intersección con la Cañada Real de Alcudia-Tragacete, en el Collado del Escorial (1647 m). A nuestros pies se extiende un amplio valle tapizado de verde y con pequeños neveros que persisten en no dejar paso a la primavera recién iniciada.

Panorámica desde el Collado del Escorial
Panorámica desde el Collado del Escorial

Al abandonar el Carril de Rilaga y seguir la cañada, iniciamos un ascenso algo más pronunciado y decidido. Seguimos pistas menos marcadas. Rincones solitarios donde se escucha en toda su plenitud la sinfonía perfectamente orquestada de la naturaleza.

Las pistas se bifurcan y se reencuentran. Cruces confusos que nos obligan a consultar en varias ocasiones el mapa para intentar orientarnos. Nos adentramos en los límites de la zona alta del Monumento Natural del Nacimiento del río Cuervo. La naturaleza que nos rodea forma un todo perfecto y armonioso, los pinos negros y los arbustos de boj escoltan nuestro camino.

Zona alta del Monumento Natural del Nacimiento del rio Cuervo
Zona alta del Monumento Natural del Nacimiento del rio Cuervo

Nos reencontramos con las indicaciones blancas y amarillas del PR-CU-79. No hay pérdida posible, las seguimos hacia el mirador que se abre sobre el escarpado que se eleva sobre el nacimiento del río Cuervo.

Nos vemos obligados a descender unos cientos de metros, seguimos por el PR, para poder visitar el nacimiento. Seguimos una senda poco marcada de fuerte pendiente que nos lleva derechos al aparcamiento del área recreativa donde se inicia el breve paseo hasta el nacimiento del río Cuervo. Cinco minutos son suficientes para acabar con las horas de silencio de las que hemos disfrutado: coches, humo, gente (mucha gente), en uno de los rincones más conocidos de la Serranía de Cuenca, echan por tierra nuestra tranquilidad.

Entre el tumulto, iniciamos el recorrido. A pesar de todo, no cabe duda de que nos encontramos en uno de los rincones más bonitos de la Serranía de Cuenca. El cauce del río Cuervo nos lleva en primer lugar a las hermosas cascadas, donde las tranquilas aguas se despeñan formando un manto de cristal.

Cascadas del río Cuervo
Cascadas del río Cuervo

Cascadas del río Cuervo
Cascadas del río Cuervo

El recorrido turístico no finaliza aquí. Ascendemos por unas escaleras hasta la parte superior de las cascadas, donde las aguas límpidas del río forman hermosas piscinas naturales a lo largo de su curso. En unos pocos cientos de metros nos situamos a los pies del escarpe rocoso, de su interior brotan con fuerza las aguas del río Cuervo.

Es curiosa la diferencia entre este nacimiento y del río Júcar. Ambos ríos se nutren de las mismas montañas y, sin embargo, nacen con tan marcada desigualdad de fuerzas que parecen separados por cientos de kilómetros. 

Río Cuervo
Río Cuervo

En su nacimiento, al otro lado de las pasarelas de madera, tomamos una senda estrecha apenas pisada. Tenemos dudas de si se trata de una senda o simplemente una vereda hecha por el paso de animales. Unos hitos nos sacan de nuestras dudas, otros han pasado por aquí antes que nosotros.

Avanzamos despacio. La pendiente es muy fuerte y la senda se pierde en algunos puntos. Pasamos con cuidado por los tramos más expuestos.

Nos encontramos con un resalte rocoso, tenemos que trepar. La piedra está húmeda, nos aseguramos de la firmeza de los apoyos antes de dar el siguiente paso. Cuando pensamos que hemos superado lo más complicado nos encontramos con un segundo resalte rocoso, un poco más largo que el anterior. No es complicado, hay numerosos cazos para las manos. La trepada es casi una escalera, pero hay que tener cierta soltura.

Segunda trepada
Segunda trepada

Seguimos avanzando por el cauce de un río ahora seco. Los restos de troncos y maleza nos indica que no siempre es tan inofensivo. Nos encontramos con un tercer escalón de roca. De nuevo tenemos que trepar, en esta ocasión resulta mucho más fácil.

Última trepada
Última trepada

Tras esta última trepada, salimos a una zona más llana. Las vistas desde aquí son espectaculares. A nuestros pies, doscientos metros más abajo, hemos dejado el nacimiento del río Cuervo. Volvemos a encontrarnos solos. Solo escuchamos el gorgoteo de algunos pájaros escondidos tras la vegetación.

Seguimos el cauce aguas arriba. En algunos puntos corre un hilo de agua vacilante que desaparece a los pocos metros. El avance es lento. No hay senda evidente, aunque vemos algunos hitos, y hay que abrirse camino entre las ramas y la vegetación.

Cauce seco
Cauce seco

En apenas quinientos metros alcanzamos la zona más elevada. Dejamos atrás algunos pequeños neveros y nos reincorporamos al PR. Durante unos doscientos metros coincidiremos con el recorrido que ya hemos realizado.

Tomamos la dirección hacia el Cerro San Felipe. La senda se adentra en tierras más llanas, jalonadas por pinos y extensas praderas que contrastan con la intensidad del cielo. Avanzamos rápido, la pendiente es suave y la brisa nos proporciona una agradable sensación de tibieza.

Praderas. Camino al Cerro San Felipe
Praderas. Camino al Cerro San Felipe

La pista sigue decidida la ladera de las cumbres que forman la cuerda sobre nuestras cabezas, cuyo punto más elevado es el Cerro San Felipe. Seguimos en todo momento el sendero, bien marcado y sin pérdida posible.

Nos situamos a los pies de nuestro objetivo, la pista finaliza aquí y una senda se encarama a la ladera. La pendiente se agudiza y ganamos altura con rapidez. Pequeños restos del invierno nos salen al paso en los últimos metros antes de alcanzar la cumbre.

Últimos metros antes de la cumbre
Últimos metros antes de la cumbre

Alcanzamos la cuerda pétrea. Desde aquí podemos ver el vértice geodésico de la cumbre. Sin esfuerzo alcanzamos nuestro último objetivo de la jornada: el Cerro San Felipe (1838 m). Este lugar se constituye como la divisoria de aguas entre la vertiente atlántica, donde desemboca el río Tajo (del cual es afluente el río Cuervo) y la mediterránea, donde desemboca el río Júcar.

Cuerda del San Felipe
Cuerda del San Felipe

Cima del Cerro San Felipe (1838 m)
Cima del Cerro San Felipe (1838 m)

Disfrutamos de las inmensas panorámicas. Pocas vistas de la Serranía de Cuenca pueden compararse con lo que ahora tenemos la suerte de contemplar. Dejamos pasar unos minutos de plena felicidad, pero el sol en su camino al ocaso nos indica que es hora de reemprender la marcha.

Iniciamos el descenso. Seguimos la cuerda al compás de las marcas de PR. En un principio la senda sigue la divisoria de aguas de forma suave hasta alcanzar el collado situado a unos 1700 m. 

Inicio del descenso desde Cerro San Felipe
Inicio del descenso desde Cerro San Felipe

En este primer collado el sendero se bifurca, hacia el río Júcar o hacia Hontanar. Como la primera parte del recorrido la hemos realizado por el río Júcar, decidimos seguir las indicaciones hacia Hontanar por la ladera de nuestra derecha.

La pendiente se vuelve más pronunciada. No tiene dificultad, pero hay que tener cuidado con los resbalones.

Llegamos a un segundo collado (1587 m) donde nos juntamos con una pista que asciende desde la vertiente contraria. Desde aquí tenemos unas buenas vistas del Cerro San Felipe que se recorta en el horizonte tormentoso.

Cerro San Felipe
Cerro San Felipe

Desde el collado seguimos descendiendo, ahora de forma más progresiva y cómoda. Nos juntamos con una segunda pista, más ancha y más apisonada. Andamos varios kilómetros por este trazado algo monótono hasta alcanzar la fuente de Hontanar, donde hacemos una parada para coger algo de agua.

Tras la breve parada continuamos por la pista hasta alcanzar el estrecho de San Blas. Solo unas decenas de metros nos separan del Albergue de San Blas, donde dimos inicio a esta ruta hace ya algunas horas. 

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RECORRIDO:

Powered by Wikiloc

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INFORMACIÓN PRÁCTICA:
  • LÓPEZ VÁZQUEZ, LUIS; ACERO, MIGUEL ÁNGEL. Las mejores excursiones por la Serranía de Cuenca. El senderista.

sábado, 18 de marzo de 2017

Pueblos abandonados de Tierra de Sepúlveda en BTT

Hemos creado una nueva página web para incluir, de manera específica, los viajes en bicicleta y, como no podía ser de otra manera, la hemos llamado Viajar en bici.

En esta página hemos incluido todos los recorridos que ya habíamos descrito en este blog, con algún dato adicional, revisada la redacción y una estructuración mejorada, al menos eso esperamos, para facilitar la búsqueda de rutas y permitir una mejor planificación. Aquí podéis encontrar la descripción completa de la ruta Pueblos abandonados de Tierra de Sepúlveda.
La idea de crear esta nueva web es ir dotándola de contenido adicional, además de las rutas, como consejos para viajar, material, etc., aunque gran parte de este contenido está en elaboración y se irá incluyendo con el tiempo.

Por el momento incluiremos en esta página una pequeña entrada para redirigir a Viajar en bici.

Esperamos que os guste.